martes, 4 de septiembre de 2018

La triste realidad

Todo lo que realmente vale la pena está perdiendo el valor,
mientras que lo superfluo se eleva cada vez con más temple,
la vida misma parece carecer de sentido, nacen por montones
los ídolos de barro, que prometen algo que no trasciende,
la idiotez nos cobija ampliamente en estos días para la fortuna
de mi condenada melancolía.
¡Qué ciclo fútil!
Nadie para, para ver, muy pocos se molestan en entender,
se nos está acabando todo, nos quedan muy pocas cosas que perder,
la sociedad se consume y con ella el mundo, bajo el consentimiento
de lo políticamente correcto, por otro lado la fe se acaba,
y los incomprendidos en las puntas de sus pies tratan de evitar
perder la batalla con la soga al cuello.
La gente no da un peso por el amor, tiene miedo de amar,
el odio disfrazado de falsa humildad, gana hoy por hoy esta partida,
vivo cometiendo errores, espero no caer en el error
de no saber apreciar un gran amor, porque al ritmo de esta orbe,
un buen amor es lo único que me (nos) puede salvar de esta triste realidad.