miércoles, 19 de febrero de 2014

Sí que la quiero


Sabía que la quería, pero no cuánto,
yo solo la quería, a pesar de que
pareciera sin sentido, pero sí que lo tenía,
la quería para abrazarla, besarla, y acariciarla,
la quería para amarla,
vaya que la quería, pero no tanto como ahora,
pues la besé, abracé, y acaricié,
la midriasis en mis ojos describía la magna
sensación, esa que solo se conoce cuando
se besan los labios deseados,
comenzaba a entender a un enamorado,
ya que ahora lo era, lo soy, si que la quiero,
eso de ser el primer pensamiento del día
se le volvió costumbre, ya que ella es el primero
al despertar, también es ella el motivo de la
sonrisa que se me escapa en cortos paseos,
sonrisa que me diferencia de los demás,
ella autora intelectual de estas palabras,
seductora de mi mente,
la quiero, y sé que hoy más, pero no sé cuánto,
pues el sentimiento tiende a crecer,
la veo más preciosa que ayer, cuando la veo,
definitivamente, sí que la quiero.

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