lunes, 21 de octubre de 2013

¿Yo qué culpa?


Y si me enamoré, ¿yo qué culpa?,
¿Acaso podría haberme librado?,
¿Quién se libra del hechizo promisorio
de sus labios, del encanto efectivo
de sus ojos, y de la magia perspicaz
de su hermosura?.
No soy el culpable, pues ¿Quién lo sería
ante un alma arrolladora, que te lleva
desde la desdicha a la fortuna,
bajo la mirada del sol o de la luna,
alguien que inspira, que te despierta,
alguien que te hace sentir vivo?,
No llevo culpa alguna, quizás fui débil,
o mejor afortunado, me conocí enamorado,
fascinado con su estampa,
con la delicadeza minuciosa de sus actos,
actos de revuelo en mi ser, del cual se apoderó,
no es mi culpa me defendí,
pero inútiles fueron la barreras ante
la embestida del amor que estaba a su servicio,
como el más leal militante,
me enamoré, y más que culpa ella tiene el mérito.

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