lunes, 16 de septiembre de 2013

Era feliz, y ella el motivo


La quería como se debe querer,
la quería sin sentido,
me perdí para encontrarme queriéndola,
me encontré y ya no me pude perder,
tal fue el querer que no había otra mujer,
ella era la única,
mi religión, vocación, y sustento,
era feliz, y ella el motivo,
la quería como no había querido,
sumergido en este anhelo de ella,
era ella el viento que impulsaba este velero,
que no buscaba puerto, pues también
era ella el océano por el que navegaba,
la quería como a mi propia vida,
con alto y bajos, pero vida mía al fin y al cabo,
era ella mi pensamiento más grande,
tan grande que se reflejaba en mi sonrisa,
y ojos que enseñaban el alma de un enamorado,
la quería como a esta prosa que no es más que ella,
que es más que un todo, era feliz, y ella el motivo.



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