viernes, 9 de agosto de 2013

Me encaminé por ese atajo que pintaste


Me encaminé por ese atajo que pintaste,
recortando el camino hacía ti,
el guía no era más que mi corazón,
encantado por las mieles de tu pasión,
fui hacia ti sin más que con una ilusión,
esa la misma del verdadero amor,
la cual me encamina a la pasajera
pero placentera felicidad,
esa que solo tú me puedes brindar,
que me obliga a cosechar mis sueños en ti,
y volé con esas alas que me diste,
surcando por los aires de tu boca,
admirando así todo tu encanto,
alejando la apatía que me invadía,
posando las miras en tus pintas vida mía,
las cuales un día voy a descifrar,
y me indujiste a un sueño, al más precioso,
despertando mis sentidos, los cuales
se agudizan al mirarte pasear entre mis brazos,
que solo aquí te pueden tener, y disfrutar
de ti, de tus delicados labios junto con tu cálido
y perfecto cuerpo, que es gobernado por
tu mágico corazón, la fuente de mi inspiración.


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