lunes, 26 de agosto de 2013

La noche 56

Y llegaron una noche, no los esperaba,
primero entro ella, él pasó detrás suyo,
era casi imperceptible, pero la resguardaba
a paso seguro...
Las preguntas venían más de lo que iban,
eran las palabras adecuadas, a pesar de ser una
entrevista no planeada,
solo imaginaba su mirada, su pupila dilatada,
colocaba las preguntas en sus labios,
que de seguro enmarcarían una hermosa sonrisa,
¡No me equivoqué!...
Y así cayeron varias noches, platicas hasta la madrugada,
para ese entonces cada una de mis noches
la necesitaba, nunca antes había anhelado tanto las noches,
pues sabía que llegarían, ahora ella me gustaba,
antes me atraía, pero ahora la quería;
Le gustaba, o eso creía yo, ya que ella me había encantado,
después con seguridad lo supe, era de su total interés,
así que a la letra de una canción, le dejé saber
que quería corresponderle, deseaba hacerlo...
Él ya no era tan imperceptible, ya que se estaba apoderando de mí,
y poco a poco de cada uno de mis sentimientos,
hasta de los que estaban bien reservados,
varías noches después la vi, yo estaba sonrojado,
ella un poco más, era algo normal,
ese silencio que suele acompañar estas situaciones
se transformo en sonrisas nerviosas, ¡tal vez
son mariposas, pensé!, si esas famosas que cuenta el dicho,
las que habitan en la panza,
vale resaltar a estas alturas que esa canción, la de renglones atrás,
me concedió una tarde,
una tarde con ella, ese fue mi premio...
todas las noches nos encontrábamos, y ahora podía
notar algo en su rostro, era un gesto encantador, que venía
sucedido de su preciosa sonrisa, es más ahora lo
puedo predecir, me encanta ese momento,
también me dejó admirar sus puntos a favor,
estos eran sus hermosas pequitas, que bañaban parte de su cuerpo;
En este momento ya estaba perdido, él había hecho su labor,
él, el amor, me conquistó, nos conquistó, la conquistó, la conquisté,
bueno, como sea, ahora estaba enamorado, si yo, vaya sorpresa,
eso no lo vi venir, llego sin ser esperada, y ahora estaba clavada 
allá adentro, se apoderó de mi corazón.
Hoy es la noche 56, y muero por verla, ya no quiero esa tarde como premio,
quisiera si es posible, la vida entera.





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