domingo, 21 de abril de 2013

Eso parecía


Y miré esos ojos color verde, verde salvaje,
salvajes y verdes como el Amazonas,
llenos de pureza o por lo menos eso parecía,
seguí observando y me adentré, me perdí,
de mí se apoderó el miedo, era súbdito del
poder de tu mirada, estaba a tu merced,
sujeto a tu intención dominadora
de la existencia de este pobre infeliz,
que infortunio haber caído en el exótico paisaje de tus verdes ojos,
como luchar con tal poder, con tal mundo,
como diferenciar la realidad, de esta adulterada realidad,
un sólo movimiento podía hundirme más,
por suerte solo me hundí hasta el cuello,
y decidí esperar un milagro, un milagro que me pudiera liberar,
tardó pero llegó, así como llega el invierno a apagar el verano abrumador,
allí estaba ese milagro, perdón, estaban,
eran unos hermosos ojos color azul, azul como el cielo,
llenos de placidez, o por lo menos eso parecía.

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